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jueves, 20 de agosto de 2020

Los apodos de los equipos de la Premier League (2020-21)


Hace ya más de un año inicié en mi cuenta personal de Twitter una serie de hilos con la intención de dar a conocer los apodos de los equipos ingleses que militan en la Football League y en la Premier y el orígen de los mismos. El problemilla de esos hilos viene siendo el encorsetamiento en los 140 caracteres a los que limita la red social (ahora unos pocos más), por lo que uno acaba dejándose cosas en el tintero y, en muchos casos, explicándose mal. Así que, para quitar esa espinita, no se me ocurrió nada mejor que recopilarlos en formato de texto.

No deja de ser curioso la poca información relativa a los apodos de los diferentes equipos, en especial sobre aquellos que se salen de lo lógico y lo habitual. Y claro, un equipo al que, por ejemplo, se conoce como Ahorcadores de Monos (como es el caso del Hartlepool United, cuyo apodo es Monkey Hangers) tiene que tener una buena historia detrás. Así que había que rebuscar a conciencia y recopilar nombres y orígenes.

¿Qué solemos encontrarnos en este mundo de sobrenombres? Los equipos ingleses reciben apodos que van desde lo más básico, como puede ser contracciones del nombre (Gillingham) o el color de la equipación (Blues, Reds, Clarets), a denominaciones ligadas a leyendas locales (Coventry City), industria (Luton Town), plantas y animales (Leicester, Wolverhampton) o imágenes y nomenclaturas históricas del club en cuestión (Walsall).

Así pues, en este primer volumen, están recopilados los 20 equipos de la Premier League 2020-21.

martes, 25 de febrero de 2020

Derek Dooley: entre los dos equipos de Sheffield


Derek Dooley nació el 13 de diciembre de 1929 en Pitsmoor, en Sheffield, la ciudad a la que estaría ligado prácticamente toda su vida. Comenzó a jugar para el Sheffield YMCA donde se empeñó, contrariando a su entrenador, en jugar como delantero, la posición que como se vería más adelante, le venía como anillo al dedo. 

Dooley fichó por el Lincoln City en 1946, jugando primero en el filial durante dos temporadas, donde fue el máximo goleador y en ese tiempo jugó dos partidos con el primer equipo, anotando un gol en cada uno de ellos. Fue el momento en el que el Lincoln City decidió mejorarle el contrato para que pasase a formar parte activa del primer equipo pero Dooley decidió ayudar a su antiguo club, el Sheffield YMCA en la final del campeonato de la Northern Counties. Fue esa final precisamente la que hizo que Tommy Walker, un famoso scout de la época, se fijase en él para el Sheffield Wednesday y, unos días después, una simple reunión con Eric Taylor, entonces el entrenador de los Owls, bastó para que Dooley estampase su firma en un contrato.

En cuatro años Dooley marcó 55 goles en 38 apariciones con el tercer equipo del Wednesday y 37 goles en 49 apariciones con el filial, incluyendo ocho tantos en un mismo partido. La oportunidad con el primer equipo le llegó en marzo de 1950 contra el Preston North End y, a pesar de lo que había destacado en las categorías inferiores, no logró impresionar demasiado en su debut.
Aquella temporada de 1950-51 llevó al Wednesday a segunda división y la siguiente temporada tendría un pésimo arranque en el que solo lograría tres victorias en sus diez primeros encuentro, aunque acabaría enderezando el rumbo. 

Fue el momento en el que Dooley regresó al primer equipo, dispuesto a desquitarse de un debut no muy positivo. Fue contra el Barnsley y anotó los dos goles que le dieron la victoria al Wednesday. A partir de ahí, Derek hizo gala de su gran olfato de cara a puerta, convirtiéndose en uno de los goleadores más prolíficos en la historia del Sheffield Wednesday.
En 9 partidos llegó a anotar 22 goles, alcanzando en su primera temporada en el primer equipo los 46 goles, un récord que todavía se mantiene y que sobrepasaba el anterior récord de 37 goles que tenía Jimmy Trotter. Aquella temporada, a pesar del pésimo arranque, terminó con el Wednesday ascendiendo a la primera división.

Para la temporada 1952-53, Dooley alcanzó la muy respetable cifra de 16 goles en 24 partidos, pero su trayectoria guarda un giro dramático que hizo que su carrera como futbolista se truncase abruptamente el 14 de febrero de 1953, cuando sufrió un severo golpe en Deepdale contra el portero del Preston George Thompson y se rompió la pierna.
Las radiografías que se le realizaron indicaron que sufría una doble fractura de tibia y peroné y pasó por el quirófano. Ocurrió que un par de días después de la operación, una enfermera notó que Dooley no reaccionaba cuando se le tocaban los pies y enseguida se señaló que había perdido sensibilidad. Tuvieron que explorarlo detenidamente y descubrieron que se le había iniciado una gangrena para la que solo existía un remedio: amputarle la pierna. Entonces se rumoreaba que la gangrena se había desarrollado por una infección provocada por los productos con los que se pintaban las rayas del campo. 


Retirado como futbolista, Dooley se convirtió en entrenador del Sheffield Wednesday ya en enero de 1971, con el equipo en la parte baja de la tabla de la segunda división y terminando con una decimoquinta plaza que servía para salvarlos del descenso. Dooley ocuparía el banquillo del Wednesday hasta el 24 de diciembre de 1973, momento en el que hubo un cambio en la directiva y las nuevas figuras en la presidencia del club decidieron cesarlo. Dooley consideró que no le trataron con el respeto que merecía y, de hecho, pasarían 20 años hasta que el prolífico goleador volviese a poner un pie en el estadio de Hillsborough. 


Curiosamente, tras ser despedido del Wednesday, Dooley aceptó un puesto como manager comercial en el Sheffield United, el gran rival del Sheffield Wednesday, del que pasaría después a director ejecutivo del club y a ser socio fundador del Senior Blades Club junto a George McCabe.
Aunque se retiró como director ejecutivo del Sheffield United en 1996, se vio en la obligación de regresar tres años después, momento en el que los Blades pasaban por un duro bache, con una deuda superior a cuatro millones de libras y en las posiciones de descenso de la tabla de la segunda división. Dooley volvió para hacerse cargo del equipo como presidente y durante su mandato, el Sheffield United regresó a la Premier League tras doce años de ausencia. Fue en abril de 2006, con el equipo celebrando el ascenso cuando Dooley anunció su renuncia como presidente para degradarse a vicepresidente. Unos cuantos años antes, en 1992, y tras haberse negado en repetidas ocasiones, Derek Dooley aceptó finalmente la invitación al palco de Hillsborough para presenciar el derby entre el Sheffield Wednesday y el Sheffield United y recibió una sonora ovación por parte de la hinchada de los dos equipos.

martes, 20 de agosto de 2019

La pirámide inglesa: la estructura del sistema de divisiones


Aquí viene un post explicativo, que tiene como protagonista a la intrincada pirámide del fútbol inglés. Estos son los datos básicos de las categorías que componen el fútbol profesional (Premier y Football League) y el funcionamiento y división de la National League, que ya se trata como semi-profesional. Además, incluyo cuatro de las competiciones coperas más relevantes que se juegan a lo largo de la temporada.

PREMIER Y FOOTBALL LEAGUE
La Premier League es la primera división del fútbol inglés, fundada en 1992 y conocida hasta entonces como First Division. Está compuesta por 20 equipos de los cuales los seis primeros clasificados entran en competición europea: del 1º al 4º entran en Champions League, mientras que el 5º entra en Europa League. Las otras dos plazas para la segunda competición europea salen de los campeones de la FA Cup y la League Cup. Los tres últimos clasificados descienden a Championship.

La Premier League funciona como una corporación en la que están involucrados los 20 equipos participantes, que ejercen como accionistas. Cada uno tiene un voto en asuntos como cambios de reglas o contratos y eligen a un presidente, a un director ejecutivo y al resto de directivos del torneo. La Football Association se mantiene al margen, aunque es cierto que tiene poder de veto en lo relativo a la elección del presidente y el director y sobre las nuevas normativas que vayan a adoptarse. 

Por su parte, la English Football League (EFL) engloba Championship, League One y League Two, es decir, la segunda, tercera y cuarta categoría del sistema inglés de fútbol profesional. Del mismo modo, también es el nombre que recibe el órgano que la dirige y que, a su vez, organiza dos competiciones coperas: la EFL Cup (la Copa de la Liga) y el EFL Trophy.

La Championship es la segunda división y su actual nombre lo recibe en 2004. Anteriormente era conocida como Division One (1892-1992) y Football League First Division (1992-2004). 
En la Championship participan 24 equipos. Los dos primeros clasificados consiguen el ascenso automático a la Premier League, mientras que los equipos que acaban la temporada entre la tercera y la sexta posición deben jugar un play-off para resolver la plaza vacante en la primera división. El tercer clasificado se enfrenta al sexto y el cuarto se mide al quinto de la tabla, a ida y vuelta. Los ganadores de las semifinales se encuentran a partido único en Wembley. 
Los tres últimos clasificados de la tabla descienden a League One. 

La League One también recibe su actual nombre en 2004 y la consideramos como la Tercera división. A lo largo de los años, la categoría se ha conocido como Division Three (1920-1921), Division Three North/South (1921-1958), Divison Three de nuevo (1958-1992) y Division Two (1992-2004). 
Los dos primeros clasificados ascienden a Championship, mientras que del tercer al sexto puesto juegan los play-off. Del mismo modo que en la segunda categoría, en los play-off se enfrentan tercero y sexto y cuarto y quinto a partido de ida y vuelta. Los dos semifinalistas se miden a partido único en Wembley para conseguir plaza en la Championship. Descienden cuatro equipos. 

La League Two era conocida como Division Four desde su creación en 1958 hasta 1992 y, posteriormente, como Division Three hasta el 2004. 
Otros 24 clubes participan en esta categoría, en la que los tres primeros clasificados ascienden a League One y los que finalizan la temporada entre la cuarta y séptima plaza se miden en el play-off. El séptimo se enfrenta al cuarto y el sexto al quinto a partido de ida y vuelta. Los dos semifinalistas juegan en Wembley a partido único para dirimir la plaza a League One. 
Descienden dos equipos. 

EL SISTEMA DE LA NATIONAL LEAGUE
El National League System (NLS) comprende los siete niveles que están por debajo de la Football League y abarca 95 torneos en los que están involucrados más de 1600 equipos. Al contrario que la Premier y la EFL, el órgano que ejerce su jurisdicción sobre la National League es la Football Association (FA). 

La National League (actualmente Vanarama National League por motivos de patrocinio) es la primera división del NLS, la quinta categoría en la pirámide inglesa. Fundada como Alliance Premier League en 1979, está formada por 24 equipos. El primer clasificado asciende directamente a la League Two, mientras que los que finalizan la temporada de la segunda a la séptima posición deben de jugar un play-off. El segundo y tercer clasificado acceden directamente a la semifinal del play-off. El cuarto se mide al séptimo clasificado y el quinto se enfrenta al sexto para cerrar los otros semifinalistas. Descienden los cuatro últimos clasificados. 

La segunda división del NLS está dividida en dos secciones geográficas: National League North y National League South, cada una compuesta por 22 equipos. Los campeones de cada división ascienden directamente a la National League, mientras que los campeones de cada play-off (entre el segundo y el séptimo clasificado) ocupan las dos plazas restantes de ascenso. Descienden tres equipos de cada división.

El tercer nivel del NLS está compuesto por cuatro categorías, también conformadas según una división regional: Northern Premier League, Southern League (Central), Southern League (South) y la Isthmian League. El cuarto nivel es todavía más complejo, dividiéndose en siete categorías: Ishtmian South Central, Ishtmian North, Ishtmian South East, Northern Premier South East, Northern Premier North West, Southern League Central y Southern League South, según la última relocalización realizada por la Football Association. 

A partir de ahí el nivel 5º, 6º y 7º del NLS está dividido en un buen puñado de torneos con base geográfica. Por ejemplo, en la 5ª categoría se encuentran la Combined Counties League Premier Division (Berkshire, Hampshire, Middlesex y Surrey), Eastern Counties Football League Premier Division (Norfolk, Suffolk, Essex, el este de Cambridgeshire y Hertfordshire y el norte y este de Londres), Essex Senior Football League (Essex, Hertfordshire, Londres y Middlesex) o la Hellenic Football League (Berkshire, Gloucestershire, sur de Buckinghamshire y Herefordshire y norte de Wiltshire). Así hasta completar un total de 14 ligas.

Ligas del 5º nivel del National League System.
  • Combined Counties League Premier Division - Eastern Counties League Premier Division - Essex Senior League Premier Division - Hellenic Football League Premier Division - Midland League Premier Division - North West Counties League Premier Division - Northern Counties East League Division One - Northern League Premier Division - Southern Counties East Leagues Premier Division - Spartan South Midlands League Premier Division - Southern Combination Premier Division - United Counties League Premier Division - Wessex League Premier Division - Western League Premier Division

Ligas del 6º nivel del National League System
  • Combined Counties League Division One - East Midlands Counties League - Eastern Counties League Division One North - Eastern Counties League Division One South - Hellenic League Division One South - Hellenic League Division One West - Midland League Division One - Northern Counties East Division One - Northern League Division Two - North West Counties League Division One North - North West Counties League Division One South - Southern Counties East League Division One - South West Peninsula League Premier Division East - South West Peninsula League Premier Division West - Spartan South Midlands League Division One - Southern Combination Division One - United Counties League Division One - Wessex League Division One - West Midlands League Regional Premier Division - Western League Premier Division

Ligas del 7º nivel del National League System
  • Anglian Combination Premier Division - Bedfordshire County League - Cambridgeshire County League - Central Midlands League (North & South) - Cheshire League - Devon Football League (North & East) - Devon Football League (South & West) - Dorset Premier League - Essex & Sufolk Border League - Essex Olympian League - Gloucestershire County League - Hampshire Premier League - Hertfordshire Senior County League - Humber Premier League - Kent County League - Leicestershire County League - Lincolnshire League - Liverpool Premier - Manchester League Premier Division - MidSussex League - Middlesex County League - Midland League Division Two - North Riding League - Northamptonshire Combination League - Northern Alliance - Nottinghamshire Senior League - Oxfordshire Senior League - Peterborough & District League - Sheffield & Hallamshire County Senior League - Somerset County League - Southern Combination League Division Two - Spartan South Midlands League Division Two - Staffordshire County League Premier - St Piran League (East & West) - Suffolk & Ipswich League - Surrey Elite Intermediate League - Thames Valley Premier League - Wearside League - West Cheshire League - West Lancashire League - West Midlands Regional Premier - West Yorkshire League - Wilthsire Senior League - York League


LOS TORNEOS DE COPA MÁS RELEVANTES
Las dos copas más importantes en Inglaterra son la FA Cup y la League Cup, aunque esta última ha perdido bastante fuelle en los últimos años. 
La FA Cup (The Football Association Challenge Cup) es el torneo más antiguo del mundo. Jugado por primera vez en 1871 y organizado por la Football Association, engloba a más de 700 equipos, de la primera a la décima división (también entran equipos más allá de esta categoría).
La competición comienza en agosto con una serie de rondas clasificatorias de las que deben salir los 32 equipos que entrarán en la Primera Ronda. Así, el torneo se inicia con la Ronda Extra Preliminar, a la que le siguen la Ronda Preliminar y cuatro rondas de clasificación. Los equipos de Premier League y Championship entran en la Tercera Ronda. 
La final se juega en Wembley y, además del premio económico, clasifica al ganador para la UEFA Europa League. 

La League Cup se juega por primera vez en 1960 y nace como torneo de consolación para aquellos equipos que habían sido eliminados de la FA Cup. Actualmente también da opción de clasificarse a la UEFA Europa League.
Aunque nació sin patrocinio, a lo largo de los años ha ido cambiando de sponsor, siendo la Milk Cup (1981-1986), Littlewoods Challenge Cup (1986-1990), Rumbelows Cup (1990-1992), Coca-Cola Cup (1992-1998), Worthington Cup (1998-2003), Carling Cup (2003-2012), Capital One (2012-2016) y Carabao Cup, como se la conoce actualmente. 
Organizada por la English Football League, participan los 92 clubes que integran la Premier League, Championship, League One y League Two. La competición arranca en agosto y termina en febrero y consiste en siete rondas a partido único excepto las semifinales. Los equipos de la Premier que no estén envueltos en competiciones europeas entran en la segunda fase, mientras que el resto entra en la tercera. La final también se juega en Wembley.

Es habitual que encontremos en las webs de resultados otros dos torneos coperos de cierta relevancia. De hecho, sirve a los equipos semi-profesionales o de la non-league como referencia a la hora de ser elegidos para la FA Cup.
El FA Trophy (The Football Association Challenge Trophy) se viene jugando desde 1969 y en él participan más de 200 equipos de la National League, Southern League, Ishtmian League y Northern Premier League, es decir, los niveles del 1 al 4 del sistema de la National League.
En el FA Vase (The Football Association Challenge Vase) participan más de 600 equipos de las ligas por debajo del nivel 4 de la National League, es decir, clubes más allá de la 8º división de la pirámide. El torneo se jugó por primera vez en 1974.
Tanto el FA Trophy como el FA Vase celebran su final en Wembley.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Margaret Thatcher y la transformación del fútbol inglés


Cuando el 8 de abril de 2013 los diversos medios británicos anunciaron la muerte de Margaret Thatcher, el Reino Unido se enfrentó a una tremenda oleada de sentimientos encontrados. Odiada y amada a partes iguales, a la calle salieron los fervientes simpatizantes del conservadurismo más duro que ella había elevado a la enésima potencia. Considerada la figura más relevante de la política británica desde Winston Churchill, los amantes del libre mercado consideraban que habían perdido a una líder única e inimitable. Se la debía honrar como merecía. En el lado opuesto -porque siempre hay un lado opuesto- estaban los obreros, sindicalistas, agraviados por su política económica y otras tantas personas que consideraban a Thatcher el mismísimo diablo. Entre ellos, también se encontraban los que habían coreado en más de una ocasión en las gradas de Anfield -y en tantas otras- el cántico de haremos una fiesta cuando Maggie Thatcher muera. Las heridas de Hillsborough.

Sam Allardyce, entonces en el West Ham, había dicho aquello de que “Thatcher mató el fútbol”, en referencia a las políticas aplicadas por la conservadora británica en los años 80. Su crítica iba dirigida al entorno creado a partir de las medidas de Thatcher con respecto a la juventud y el deporte, y había algo de sentimiento generalizado en ella.
En una etapa movida en lo referente al deporte nacional por excelencia, Margaret Thatcher se decidió a tomar cartas en el asunto y, en medio del caos, transformó el fútbol inglés para siempre. 

VALLEY PARADE, HEYSEL Y HILLSBOROUGH
“Donde haya discordia, llevemos la armonía. Donde haya error, llevemos la verdad. Donde haya duda, llevemos la fe. Y donde haya desesperación, llevemos la esperanza”, fueron las palabras de una Margaret Thatcher que tomaba posesión como Primera Ministra el 4 de mayo de 1979 y se asentaba en el número 10 de Downing Street. Para entonces, el Reino Unido vivía una época convulsa que necesitaba de un líder fuerte para hacerle frente. 

El apodo de Dama de Hierro no sería casual. Se movió en un momento en el que las tensiones raciales se habían incrementado -el Partido Conservador se llevó muchos votos de simpatizantes del National Front-; su política económica estuvo dirigida a incrementar los impuestos indirectos, introdujo el poll tax y redujo las inversiones en servicios sociales y educación; se enfrentó a los sindicatos, dispuesta a acabar con su poder, teniendo que hacer frente a huelgas tan importantes como la de la minería en 1984; activó el proceso de privatización, acelerando las ventas de las empresas de servicios públicos del Estado; hizo frente a las huelgas de hambre de los prisioneros del IRA y les negó el estatus de prisioneros políticos; se alineó con las políticas de la administración Reagan en la última etapa de la Guerra Fría, demostrando abiertamente su rechazo a la integración europea y creó y presidió el gabinete de guerra que tenía como objetivo defender el intento de ocupación por parte de Argentina de los territorios administrados por el Reino Unido en las Malvinas.

¿Qué ocurría mientras tanto alrededor del fútbol? Los seis años siguientes a la toma de poder de Thatcher, cinco equipos ingleses alzaron la Copa de Europa. Dos veces el Nottingham Forest, dos el Liverpool y una el Aston Villa. Pero a pesar de la sobresaliente competitividad de los clubes del país, Inglaterra seguía arrastrando un problema que había sido incapaz de atajar. La enfermedad británica, como fueron a denominarla, llegaba a su punto de máximo apogeo y la situación estaba tan descontrolada que se había convertido en un auténtico lastre. El movimiento hooligan, tan extendido como extremadamente peligroso, campaba a sus anchas por la patria de Isabel II y solo la fatalidad convertida en muerte, anunciada mucho tiempo atrás, iba a ser capaz de mitigarlo.


Los viejos estadios del fútbol inglés se habían convertido en verdaderos campos de batalla, donde los hinchas locales esperaban a los rivales con botellas de cerveza o bolas de billar. Peleas cuerpo a cuerpo que se extendían a la destrucción del mobiliario del estadio o el urbano, como la famosa liturgia que llevaban a cabo en cada partido los Bushwhackers, la temida firm del Millwall. La propaganda fascista del National Front había calado hondo a las puertas de los fortines del Chelsea, el West Ham o el Leeds United y el reclutamiento de skinheads convertía a las bandas de hooligans en verdaderos grupos paramilitares.
En un abrir y cerrar de ojos, la actividad violenta de los hooligans traspasó fronteras cuando estos acompañaron a sus equipos o al combinado nacional por diversos países europeos. El caos ya era internacional.

El 11 de mayo de 1985, durante el encuentro entre el Bradford City y el Lincoln City en el estadio de Valley Parade, murieron 56 personas y otras 256 resultaron heridas tras el incendio de las tribunas. Como consecuencia, el juez Oliver Popplewell lideró la redacción de una nueva legislación para mejorar la seguridad de los añejos estadios ingleses. Aquello conllevó la prohibición de los graderíos de madera y la clausura de las tribunas consideradas potencialmente peligrosas.

El resultado de la denominada Comisión Popplewell solo fue un tibio comienzo en la necesidad de comenzar a tomar medidas. La dura y cruel realidad volvería a golpear a la sociedad inglesa dos semanas después. Fue en Heysel, durante la final de la Copa de Europa entre Liverpool y Juventus.

La muerte de 39 personas en Bruselas conllevó durísimas sanciones para los equipos ingleses, que se vieron privados de participar en las diversas competiciones europeas. Clubes como Liverpool, Tottenham, Manchester United, Everton, Arsenal, Southampton, Norwich, Sheffield Wednesday, Oxford United, West Ham, Luton Town, Nottingham Forest, Coventry City, Derby County o Wimbledon, estuvieron vetados de 1985 a 1991.

El gabinete de Margaret Thatcher entró de lleno en el problema, dispuesto a tomar medidas, siendo la primera de ellas la redacción de la Football Spectators Act de 1989.
Entre las medidas de acción que disponía, se encontraban la obligación de exigir el documento de identidad para entrar en los estadios o la persecución de las diferentes bandas de hooligans para proceder a la apertura de fichas policiales.
Durante los primeros meses de su aplicación, algunos optaron por llevar las medidas al extremo. Por ejemplo, el presidente del Luton Town, miembro activo del partido conservador de Thatcher, optó por prohibir la entrada de los hinchas visitantes al estadio. Su equipo, que había salido campeón de la Copa de la Liga en la temporada 1988/89, se vio privado de entrar en la Copa de la UEFA debido a las sanciones que arrastró la tragedia de Heysel.
Con sus virtudes y sus defectos, la Football Spectators Act no terminó siendo lo que sus hacedores querían y hubo que modificarla. Los hooligans seguían ahí y sino podían dar rienda suelta a sus instintos más bajos en los estadios, buscarían otro lugar.
La tragedia de Hillsborough, que costó la vida a 96 personas, sería el punto de inflexión definitivo. Tras aquel 15 de abril de 1989 nada sería igual. 

EL INFORME TAYLOR
Peter Murray Taylor, que sería luego máximo responsable de justicia en Inglaterra y Gales, fue el elegido por el gobierno de Thatcher para encabezar la comisión de investigación de la tragedia de Hillsborough que daría lugar a un paquete de medidas, publicado en 1990, que llevaba su nombre.

El Informe Taylor abogaba por una reestructuración total de los estadios ingleses. De este modo, las míticas terraces británicas terminaban de morir. Se prohibía la existencia de asientos de pie, se eliminaban las vallas de seguridad, a las que el propio Taylor había hecho referencia señalando que “tratan a los espectadores como si fuesen prisioneros de guerra”, se mejoraban los accesos y se creaban espacios delimitados especialmente para los aficionados de los equipos rivales. Del mismo modo, quedaba prohibida la entrada de alcohol en los recintos, tomó especial relevancia la venta de abonos de temporada y se instalaron cámaras de vídeo.

Aunque las medidas llevadas a cabo cuajaron, la investigación de las causas de la muerte de los aficionados en el estadio del Sheffield Wednesday siguió unos derroteros muy distintos. El gobierno de Thatcher acusó directamente a los hinchas del Liverpool de originar la tragedia, lo que convirtió a la Dama de Hierro en el enemigo público número uno en la zona. El calvario de las familias en su decisión de encontrar la verdad y la justicia a toda costa a través del proceso judicial más largo de la historia legal británica, llegó a su final el 26 de abril de 2016, 27 años después del desastre, cuando el jurado llegó a la conclusión de que los fallecidos fueron víctimas de homicidio, atribuible a la deficiente actuación policial antes y después del partido y que el comportamiento de los aficionados del Liverpool no causó ni contribuyó a la catástrofe.

La aplicación de las medidas registradas en el Informe Taylor, llevó a una buena parte de los clubes a la asfixia económica debido a la falta de dinero para pagar las obras. Margaret Thatcher, fiel a su política de privatización, no estaba dispuesta a dar su brazo a torcer y, a pesar de que se facilitaron créditos para sufragar parte de los gastos, la Dama de Hierro, cercana a su final político, abogó por que fuesen los clubes los que se hiciesen cargo del montante y se rascaran el bolsillo, aunque dentro ya no quedara prácticamente nada.

Cuando Michael Heseltine desafió su puesto como líder del Partido Conservador, su gabinete creyó que la mejor decisión era que Thatcher se retirase. El 28 de noviembre de 1990, la Dama de Hierro abandonaba Downing Street, siendo reemplazada por John Major.
Para entonces, los equipos ingleses habían encontrado una solución a sus problemas económicos y en 1991 decidieron tomar el camino de la explotación de los derechos comerciales y televisivos, firmando un documento que suponía la partida de nacimiento de la Premier League.

lunes, 6 de febrero de 2017

Aquel día en Múnich








El fútbol está lleno de sucesos trágicos. Golpes del destino que cambian para siempre el rumbo de la historia. El 6 de febrero de 1958 seguirá grabado a fuego en el devenir de un club como el Manchester United. ¿Qué hubiera pasado si James Thain no se hubiese empeñado en hacer despegar el vuelo 817?

We love them.
We mourn for them.
Unlucky boys of Red.
Munich Air Disaster, 1958. Morrisey.


A pesar de las reticencias de la Federación Inglesa, Matt Busby no se dejó amedrentar. Sus chicos estarían -otra vez- en la recién creada Copa de Europa para mayor gloria de la ciudad de Mánchester. La FA también lo tenía claro. Los Red Devils podían viajar a cualquier parte del mundo -a la Luna si querían- pero la competición inglesa no esperaría por ellos. 
El plan de Busby no tenía fisuras. Jugarían contra el Estrella Roja y estarían en Inglaterra para enfrentarse al Wolverhampton en liga sin ningún contratiempo.

Matt Busby había tomado las riendas del Manchester United en 1945, tras la Segunda Guerra Mundial. Busby, que había jugado en el City en la década de los 30, tenía un ambicioso proyecto en mente que no se haría realidad hasta 1956, cuando los Red Devils levantaban la copa de la liga con una media de edad de 22 años.
Su equipo, en el que despuntaba un joven llamado Duncan Edwards, repetiría título en 1957, aunque caería en la final de la FA Cup contra el Aston Villa y en las semifinales de la Copa de Europa frente al Real Madrid por un global de 5-3. Daba igual. El crecimiento experimentado por aquel jovencísimo equipo auguraba una etapa de dominio absoluto del Manchester United. 

Junto a su asistente, Jimmy Murphy, Busby estaba conformando un equipo de leyenda. Sus hazañas ya habían recorrido toda Inglaterra, se habían hecho notar en Europa y su apodo, acuñado en 1951 por el periodista del Manchester Evening News Frank Nicklin, ya producía cierto temor al escucharlo. 
Bill Foulkes, Albert Scanlon, Wilf McGuinness (más tarde entrenador del United), Dennis Viollet, Harry Gregg, Eddie Colman, Dundan Edwards, Geoff Bent, Tommy Taylor, Mark Jones, Roger Byrne, Billy Whelan, Jackie Blanchflower, Kenny Morgans, John Doherty, Colin Webster y un jovencísimo Bobby Charlton estaban totalmente preparados para hacer historia. Eran los Busby Babes. 

El 5 de febrero de 1958, el Manchester United se medía al Estrella Roja de Belgrado, uno de los equipos más potentes del momento, en la vuelta de los cuartos de final de la Copa de Europa. En Inglaterra, los Red Devils vencían por 2-1. El 3-3 final al que se llegó en Belgrado -con dos goles de Charlton y otro de Viollet- metía a los chicos de Busby en la semifinal, donde esperaba el AC Milan. 

El 6 de febrero el equipo se preparaba para regresar a Mánchester. No podían entretenerse. Había una competición liguera por la que pelear. 
El vuelo tuvo que retrasarse una hora. Johnny Barry había perdido el pasaporte. Tras aclarar el despiste, el capitán James Thain a los mandos del Airspeed Ambassador puso rumbo a Múnich, donde efectuarían una parada para reponer combustible. 
Los muchachos estaban visiblemente agotados y debían descansar. Afuera, el temporal se recrudecía y desde la torre de control se comunicaban con el capitán Thain. El despegue no iba a ser fácil. 
Algunos aún tenían fuerzas para seguir bromeando. Otros empezaban a impacientarse. Taylor y Pegg no aguantaban más y cambiaban sus asientos con los de Charlton y Viollet para irse al fondo a dormir. 

James Thain intentó dos despegues. Las ruedas del avión patinaban y desde la torre de control saltaban las advertencias: era mejor posponer la partida. Aún así Thain lo intentó una tercera vez. 

A las 3:04 de la tarde, el capitán se empeñó en hacer despegar el avión una cuarta vez. El aparato logró elevarse apenas unos metros y cayó a tierra, sobre una casa deshabitada, a unos trescientos metros del aeropuerto.



Harry Gregg salió despedido unos treinta metros cuando el avión se partió por la mitad. Visiblemente herido logró sacar a Busby, Charlton, Viollet y a dos pasajeras. La imagen del siniestro era desoladora. 

Aquel 6 de febrero de 1958 perdieron la vida Tom Curry -el asistente que había acudido al partido sustituyendo a Jimmy Murphy-, Walter Crickmer (secretario), y los jugadores Liam Whelan Mark Jones, David Pegg, Tommy Taylor, Geoff Bent, Roger Byrne y Eddie Colman. Quince días después, el 21 de febrero, fallecía por las secuelas del accidente una de las grandes promesas del fútbol inglés, Duncan Edwards.
Junto a ellos, murieron ocho periodistas: Alf Clarke (Manchester Evening Chronicle), Don Davies (Manchester Guardian), George Follows (Daily Herald), Tom Jackson (Manchester Evening News), Archie Ledbrooke (Daily Mirror), Henry Rose (Daily Express), Eric Thompson (Daily Mail) y Frank Swift (News of the World y portero del Manchester City). 


Un equipo de leyenda tocaba a su fin de la forma más trágica. La noticia golpeó al mundo entero y el Manchester United estuvo a punto de desaparecer. 
Matt Busby, que ya había visto pasar al cura por su habitación del hospital un par de veces para darle la extremaución, logró levantar a un equipo mermado por la tragedia para que siguiera vivo. Logró recomponer la nómina del Manchester para evitar que desapareciese del mapa. 

Johnny Berry y Jackie Blachflower no volvieron a pisar un campo de fútbol. Ray Wood, Scanlon o Morgans no volvieron al Manchester y continuaron sus carreras en equipos menores.
Tan solo Gregg, Viollet, Foulkes y Charlton permanecieron ligados al equipo, aunque nada sería como antes. El Manchester United no volvería a saborear la gloria hasta mediados de los años 60 con Charlton, Law y George Best en sus filas. La Trinidad del United.
Una de las grandes generaciones de la historia del Manchester United que alcanzó la gloria prematuramente también desapareció demasiado pronto. 

Solo la insistencia de Matt Busby, el padre de aquella generación, logró convertir al Manchester United en uno de los mejores equipos de Inglaterra y levantarlo después de sufrir un golpe tan duro.
Tras ser eliminados por el Milan en las semifinales de la Copa de Europa -donde se presentaron con un equipo de circunstancias-, cayeron en la final de la FA Cup contra el Bolton Wanderers.
Basando su proyecto en la figura del superviviente Bobby Charlton, devolvió al Manchester United a lo más alto. Ganaron la FA Cup en 1963 y la Liga en 1965 y 1967, además de dos Community Shield. El éxito en Europa llegaría en 1968 -diez años después de la tragedia de Múnich- cuando el Manchester United levantó la Copa de Europa tras vencer al Benfica 4-1 en Wembley. Era el primer equipo inglés en conseguir el trofeo.
25 años después de tomar las riendas de un club golpeado a partes iguales por la tragedia y por el éxito, Matt Busby se retiró.

"Me siento culpable de haber salido con vida. El accidente aéreo de Múnich está siempre ahí, es algo que no se puede dejar de tener en cuenta. Es un equipaje con el que hay que cargar todo el tiempo y que no se puede abandonar".
Bobby Charlton, ex-jugador del Manchester United. 

viernes, 24 de junio de 2016

La Premier League ante el 'Brexit'

Ganó la opción del Brexit en un referéndum histórico. Una larga noche que terminó con la victoria del Leave por un 51'9% (17.410.742 votos) por el 48'1% que optó por el Remain (16.141.241 votos). En definitiva, un resultado que implica la marcha del Reino Unido de la Unión Europea.
Un hecho que, evidentemnte, traerá consecuencias a nivel político y económico, pero me centraré en el fútbol inglés y el impacto que puede causar el Brexit en una de las ligas más potentes del mundo.

Tras la oleada de artículos en referencia a la Premier y la marcha de Reino Unido de la UE donde se especula con lo que podría ocurrir en un futuro próximo, lo único cierto que tenemos entre manos ahora mismo es que la situación inglesa es incierta. 

En base a la normativa actual, los jugadores comunitarios pueden recalar en la Premier bajo la misma legislación que los británicos. Los extranjeros (no comunitarios) deben obtener un permiso de trabajo para jugar en Gran Bretaña. Según la normativa vigente, a estos jugadores se les exige haber disputado entre el 30 y el 75% de los partidos internacionales con su selección, siempre teniendo en cuenta que esta se encuentre entre los 70 primeros puestos del ránking de la FIFA. 
Centrándonos en los comunitarios, la Premier obliga a cada club a contar en sus filas con ocho jugadores que hayan militado en el país tres años antes de cumplir los 21, lo que se considera como se que han formado en Gran Bretaña. Un ejemplo: Cesc Fábregas. 
Con respecto a los no comunitarios, las dudas y especulaciones son mayores. Una cosa está clara: la victoria del Brexit para la Premier tiene difícil la aplicación de una normativa con carácter retroactivo. Es decir, Kanté o Payet no podrían haber fichado por Leicester o West Ham pero el caso es que lo hicieron y la victoria del Leave no conlleva que en tres días tengan que hacer las maletas y largarse a otro sitio. A largo plazo habrá que estar atentos. 

En base al artículo 50 del Tratado de la Unión, el proceso de separación de Reino Unido de la Unión Europea se extenderá, como mínimo, dos años. Todo ello implica una serie de negociaciones de futuro incierto que, hasta que logren alcanzar buen puerto, no afectarán al Reino Unido puesto que las cosas se mantendrán en el estado actual, aunque el reto al que se enfrentan no es nada fácil y tendrán que empezar a buscar alternativas. 

Económicamente, la Premier League es uno de los grandes lobbys británicos. Ni qué decir tiene que la cantidad de dinero que maneja es sideral. Como es obvio, la preocupación por un producto que mueve millones es máxima. Con las opciones que se barajan sobre la mesa, se trata de conocer hasta donde llegarán las restricciones con respecto a los jugadores y si una reducción de talentos afectará al atractivo de la competición y, a la vez, a los valores de la audiencia y a los derechos de televisión. No olvidemos que esta temporada entra en vigor el multimillonario contrato que la Premier firmó con Sky y BT Sports (7.000 millones de euros).

Si la Premier enfoca sus inversiones en desarrollar talento local (en base a estudios sobre lo que pueda pasar), no sabemos cómo afectará eso a la competitividad, aunque las apuestas son claras a favor de la desventaja con respecto a rivales de otros lugares.
Pero claro, la Premier tiene un impacto brutal en la economía británica, que va desde las exportaciones a los impuestos, y lo lógico es que el Gobierno apueste por la protección del mercado del fútbol. En este aspecto la deriva de la Premier dependerá en gran medida de las negociaciones del Reino Unido con la Unión Europea en el espectro  político. Es decir, teniendo en cuenta que el Gobierno quiera apostar por el modelo de mercado actual de su fútbol, la libertad de movimientos de los jugadores podrá verse afectada. 
Podríamos encontrarnos entonces con una situación en la que todo se mantenga igual (con los evidentes cambios que traiga el Brexit) y en la que la Premier podría seguir disfrutando de los talentos extranjeros, esto es, que los jugadores no británicos obtengan un trato de favor; o, en el caso contrario, que las restricciones sean mayores y la Premier tenga que optar por el desarrollo de las promesas inglesas y dejar tan solo un hueco para un par de talentos extranjeros. 

miércoles, 2 de marzo de 2016

El ángel del norte

Todo aquel que llega a Tyne y Wear suele hacerse dos preguntas: si Newcastle tiene castillo y si el Ángel del Norte representa a Alan Shearer. Sí y no.
En el noroeste de Inglaterra, el río Tyne separa a Newcastle de Gateshead, el principal reclamo turístico de la región de Tyne y Wear. Newcastle toma su nombre, precisamente, del Castillo Nuevo construído por los Normandos allá por 1080, cuando el rey William I mandó a su hijo al norte para defender al país de los escoceses. De aquel New Castle, que sufrió varias transformaciones a lo largo de los años, queda en pie Castle Keep. Al igual que otros enclaves de la zona, Castle Keep está vigilado por la atenta mirada del Angel of the North (el Ángel del Norte), una escultura moderna diseñada por Antony Gormley finalizada en 1998.
Una vez resuelta la duda del castillo de Newcastle, el Ángel del Norte se lleva todas las fotografías. Imperial y gigantesco, después de haber sido objeto de numerosas críticas, ha terminado por erigirse como uno de los emblemas del noroeste de Inglaterra. Pero sucede que, al margen de fortalezas normandas, el Ángel del Norte comparte importancia con una de las leyendas de la ciudad, Alan Shearer, por lo que no es extraño que el turista intente relacionar la monumental escultura de acero con el monumental goleador que vino al mundo un 13 de agosto de 1970. Sobre todo si alguien intenta que así sea.

Alan Shearer dio sus primeros pasos en el Southampton, donde debutó un 26 de marzo de 1988 con diecisiete años después de que, curiosamente, hiciese las pruebas en el Newcastle y lo rechazasen. Lo hizo de la mano de otro monstruo del fútbol inglés, Matt Le Tissier, y aunque el muchacho de 17 años completaría una sorpresiva temporada -incluído un hat trick al Arsenal- la zona del área seguía siendo territorio de Le God.
 
Alan Shearer durante su etapa en el Southampton.

Aquel joven de pelo rizado y rubio puso rumbo al Blackburn Rovers en 1992, dispuesto a madurar en una Premier League que crecía al calor de la tragedia de Hillsborough y el Informe Taylor y de la enésima resurrección del Partido Conservador, que veía caer a Margaret Thatcher como primera ministra y líder de la formación en detrimento de John Major.

Shearer anotó 16 goles en 22 partidos y en un abrir y cerrar de ojos Lancanshire se rindió a sus pies. El acierto de Kenny Dalglish, entonces entrenador de los Rovers, parecía haber sido mayúsculo. Pero el cielo se hizo esperar.

En la temporada 1993/94, con un equipo en el que figuraban Jason Wilcox, Tim Sherwood, David Batty, Stuart Ripley o el propio Shearer, los Rovers acariciaron el título de liga. A pesar de que Shearer anotó 31 goles en 40 partidos, una mala racha en la recta final, con tan solo una victoria en los últimos cinco partidos, dio el título al Manchester United de Alex Ferguson. Mucho esfuerzo para nada. 31 veces que la mano derecha de Alan Shearer se había levantado para celebrar un tanto y la gesta se había quedado tan cerca. Ocho puntos. Ocho puntos alejaron a los de la camiseta arlequinada de un título liguero que no se saboreaba desde 1914.

Fue en 1995 cuando los chicos de Dalglish paralizaron Blackburn. La temporada arrancaba con una derrota en Wembley en la Charity Shield frente a los red devils. Jack Walker, magnate del metal, se había dejado mucha pasta en crear un Rovers campeón y una de sus últimas aportaciones a la causa iba a ser el fichaje de Chris Sutton, un joven nacido en Nottingham y que el Blackburn compró al Norwich por 5 millones de libras. La delantera que conformaron Shearer y Sutton, que el mundo conoció como SAS, obró el milagro.
 
Alan Shearer celebra uno de tantos goles abrazado a Chris Sutton. Juntos formaron la temible dupla conocida en Inglaterra como SAS.
 
El Blackburn se aupó al primer puesto de la tabla ya por la jornada 15. Pero el Manchester United era el Manchester United y aguantó el tirón, por lo que la conquista del título se alargó hasta la jornada 38.
La Premier League de la temporada 1994/95 se decidió en dos grandes escenarios. En Upton Park, donde el Manchester United visitaba al West Ham y en Anfield, donde los Rovers debían enfrentarse al Liverpool.

Cuando Jamie Redknapp ponía el segundo para el Liverpool, los corazones de los 10.000 habitantes de Blackburn estaban cerca de salir disparados por la boca. Dependían de sí mismos y esta vez no se podía escapar. Los Hammers se habían adelantado en Upton Park pero McClair había empatado para los Red Devils. No podía ser. El Manchester United no podía ganar. Y no ganó. 81 años después el Blackburn Rovers, con Alan Shearer a la cabeza, era campeón de liga.

El reto de mantener la condición de campeones y pasar por la Champions con orgullo no fue nada fácil a la temporada siguiente. Los Rovers terminaron séptimos en liga y quedaron eliminados en la fase de grupos de la competición europea. Pero Shearer seguía siendo Shearer: 37 goles firmó aquella temporada.

Para entonces, se había convertido en un símbolo. Un símbolo para los Rovers y un simbolo para Inglaterra -fue el máximo goleador en la Eurocopa de 1996- al que se rifaban los grandes equipos del planeta fútbol. Pero Shearer no quiso ir al Manchester United, ni tampoco al Arsenal. Por supuesto, no quiso salir de Inglaterra. Alan Shearer se fue al Newcastle.
 
Alan Shearer en el Newcastle, equipo donde anotó 490 goles, convirtiéndose en el máximo goleador de la historia del club.

Kevin Keegan fue uno de los culpables de que el Newcastle desembolsara más de 14 millones de libras por Shearer. Llegó a un equipo que tenía en nómina a Asprilla, David Batty o David Ginola. Ese equipo se encargó de vapulear al Manchester United por 5-0 un 20 de octubre de 1996 y ese equipo estuvo cerca del subcampeonato. En ese equipo Alan Shearer, con 25 goles, se convirtió en el máximo goleador de la competición por tercer año consecutivo.

En 1997 sufría una lesión de ligamentos que lo dejó fuera casi toda la temporada. A eso se le sumó su agresión a Neil Lennon -el jugador del Leicester al que propinó una patada en la cabeza- y el desasosiego propio de estar viviendo la cara menos agradable del fútbol.
Continuó anotando goles, claro, pero las urracas no terminaban de despegar. Por el banquillo pasaron Gullit o Bobby Robson que celebraron desde su posición privilegiada en el campo los goles de un matador del área como Shearer. Pero todos aquellos balones al fondo de la red no servían al final para nada en el colectivo. Marcó veintiuno (1998/99), después treinta (1999/2000). La lesión en la rodilla dejó su cuenta en siete en la 2000/01 pero regresó con fuerza: veinticinco en la temporada siguiente, veintiocho en la 2003/04, diecinueve en la 2004/05 y catorce para despedirse definitivamente en la 2005/06.

Los Magpies, que habían vivido a la sombra de los goles de Jackie Milburn, bautizaron a Shearer como el Ángel del Norte. Fueron 490 goles en total, de los cuales 260 los anotó en la Premier League, convirtiéndose en el máximo goleador de su historia. 490 veces que alzó su brazo derecho para celebrar que el balón tocaba la red.

En 1999, antes de la final de la FA Cup frente al Manchester United, los hinchas del Newcastle vistieron a la famosa escultura del Ángel del Norte con una gigantesca camiseta con el 9 de Shearer. Majestuoso, vestido de negro y blanco, el Ángel observó el río Tyne y la fortaleza del antiguo castillo levantado por los Normandos. Mientras, las Urracas caían por dos goles a cero en Wembley.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Los orígenes del Boxing Day


Toda tradición tiene su origen y sobre ese origen siempre se plantean diversas teorías. Hipótesis a lo largo de la historia que intentan contextualizar el cómo y el porqué. 

Para los amantes del fútbol inglés hay una fecha marcada a fuego en el calendario: el 26 de diciembre. El famoso Boxing Day. 

El Boxing Day viene celebrándose en Reino Unido y en otros territorios de la Commonwealth desde finales del siglo XIX, aunque una de las teorías sobre sus orígenes nos remonta al siglo X.
Por aquel entonces, el rey Wenceslao, duque de Bohemia, agasajó con pan y vino a un mendigo un 26 de diciembre, Dicha ofrenda espontánea venida de una persona del nivel social de Wenceslao se la adjudicó años más tarde la Iglesia Anglicana. Cuatro domingos antes de Navidad, la Iglesia animaba a sus fieles a realizar una donación económica que se recolectaba en unas cajas cuyo contenido se repartía el 25 de diciembre entre los más necesitados.

Otra de las teorías del origen del Boxing Day gira también sobre las ofrendas, concretamente sobre los regalos que la aristocracia británica recolectaba en cjas para ofrecerlos después a sus sirvientes el día después de Navidad. 

En la sociedad moderna, el Boxing Day se ha convertido -al margen de ser festivo, pues coincide con la celebración católica del día de San Esteban- en una fecha de consumismo y ocio. Ahí entra también el disfrute del deporte ya que la tradición se extrapoló al mundo del fútbol.

Históricamente (y futbolísticamente), el Boxing Day del balompié llegó mucho antes del tinglado que ahora conocemos. Concretamente 28 años antes de la fundación de la liga de fútbol inglesa en 1888 y 132 años antes de que la Premier League le pusiese el mejor envoltorio para su comercialización. Y como tantas otras cosas en la vida, el Boxing Day llegó por pura casualidad.

El protagonista fue uno de los clubes pioneros en el mundo, el Sheffield FC, fundado en 1857. Sobre 1860, el Sheffield FC llevaba demasiado tiempo jugando pachangas entre sus jugadores o contra grupos de obreros.
Apareció entonces el Hallam FC, otro equipo perteneciente a la ciudad industrial de Sheffield -cerca del suburbio de Crosspool para ser exactos- y que tiene el orgullo de estar reconocido como el segundo club más antiguo del mundo. 
Ambos jugaron el primer partido a nivel de clubes de la historia, que ganó el Sheffield FC 2-0. Fue un 26 de diciembre de 1860, once años antes de que aquella fecha fuese instaurada como festiva por parte del gobierno de Reino Unido.