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miércoles, 5 de diciembre de 2018

Cuando las mujeres dominaron el fútbol


El primer partido de fútbol jugado exclusivamente por mujeres en tierras británicas está registrado en mayo de 1881 en Edimburgo. En aquel encuentro, un once representativo de Escocia, considerado el primer equipo de fútbol femenino británico de la historia, ganaba 3-0 a Inglaterra. 
El conjunto, que había sido formado por Helen Matthews, deportista y sufragista escocesa, acabaría conociéndose como Mrs. Graham XI. Todo ello debido a que practicar el fútbol no es que fuese una actividad muy segura en la época para las mujeres, por lo que la mayoría de ellas utilizaban pseudónimo. Helen Matthews, portera aquel día en Edimburgo, era habitualmente conocida como Mrs. Graham.

Aunque las primeras investigaciones históricas que se tienen sobre un partido de fútbol jugado íntegramente entre mujeres nos trasladan hacia 1792, documentos de la Iglesia fechados en 1628 hablan de un encuentro de algo muy cercano al fútbol practicado en Carstairs, una fecha muy lejana del primer partido registrado por la Federación Escocesa, que tuvo lugar en Glasgow en 1892. De él se dijo que: "Fue el espectáculo más degradante que jamás se ha visto relacionado con el fútbol". 


En Inglaterra el primer partido registrado data de 1895 y allí fue también donde, un año antes, se conformaba uno de los primeros (y mejor documentados) equipos femeninos de Europa. Para entonces, la era Victoriana y su férrea moral vivían un lento proceso de agonía, y aunque nuevas puertas se abrían para la mujer, otras continuaban cerradas a cal y canto. Si bien algo se avanzaba en el tema del divorcio y la custodia de los hijos y, sobre todo, contra la violencia doméstica -la primera señal de protección legal a la mujer contra este tipo de abuso llegó en 1853-, Inglaterra se encontraba aún sumergida en un océano de tabúes culturales sobre la moralidad, el cuerpo y la sexualidad.

Pronto esos tabúes iban a encontrarse con una mujer que tomaba plena conciencia de su nuevo rol tras la Revolución Industrial y su incorporación al trabajo en las fábricas, más allá de las labores del hogar a las que era destinada, pero sobre todo por el incipiente calado que tendrían las ideas feministas en la clase media y la progresiva apertura de escuelas para mujeres que ayudarían a su educación y que liderarían en 1897 la formación de los diversos grupos de militantes sufragistas. 

El capitalismo que había aniquilado el concepto de tiempo libre se topaba con la Bank Holidays Act de 1871, que fijaba un número anual de fiestas nacionales y que sería el paso previo a la exigencia popular de la jornada laboral de ocho horas. Fechas señaladas como el Lunes de Pascua, Navidad o el Boxing Day, favorecieron el crecimiento de la industria del ocio, en la que los musicales, el teatro o el deporte, tuvieron mucha importancia. 

El progresivo aumento de mujeres en los partidos de fútbol, deporte que comenzaba lentamente su popularización, conllevó que muchas de ellas se interesasen en su práctica hasta el punto que los órganos rectores vigilaron los estándares de los partidos con respecto a la violencia en el juego para hacerlos socialmente más aceptables para la mujer. Una fachada que no tardaría demasiado en derrumbarse. 


El advenimiento del Reformismo introdujo las primeras ideas para la formación del movimiento feminista, que encontró parte de su inspiración en el English Woman's Journal, al mismo tiempo que el crecimiento imparable de las fábricas llevaba más oportunidades laborales y las universidades comenzaban a admitir a mujeres en sus programas de licenciaturas. A partir de la década de 1890, la mujer va avanzando en sucesivos frentes para entrar en la era eduardiana totalmente activa, consciente, luchadora y resilente.

Para entonces, Nettie Honeyball había abierto la veda. A su anuncio enviado al periódico Daily Graphic para reclutar personas interesadas en formar un equipo de fútbol habían contestado 30 mujeres. Bajo el patrocinio de Lady Florence Dixie, una excelente deportista, pero también una escritora y feminista que ya había organizado una serie de partidos de fútbol femenino de carácter benéfico, se funda el 1 de enero de 1895 el British Ladies Football Club. Su primer entrenador fue Bill Julian, por aquel entonces en las filas del Tottenham.
Para su debut, el 23 de marzo de 1895 en Crouch End delante de 11.000 espectadores, el equipo se dividió en dos secciones, norte y sur. El norte se llevó la victoria por 7 a 1.

Las reacciones no se hicieron esperar. Fueron de la estupefacción de aquellos que seguían anclados en la estricta moral victoriana, a la censura y la burla de la prensa. Con todo ello, el British Ladies Football Club se embarcó en un tour que duró cerca de dos años y en el que jugaron alrededor de 100 partidos. Lady Dixie acentuó aún más su discurso, llegando a declarar que veía el fútbol como un elemento más de subversión, vaticinando que llegaría el día en el que sería tan popular con mujeres como con hombres.

La progresiva decadencia de actividad del British Ladies Football Club llevó a la práctica desaparición del fútbol femenino hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial y el llamamiento nacional de Lloyd George, Secretario de Estado para la Guerra. El político instaba a las mujeres a trabajar en las fábricas, sobre todo dentro de la industria pesada, mientras los hombres estaban en el frente.

Del descanso en las fábricas surgieron los primeros enfrentamientos entre equipos formados exclusivamente por mujeres, el primero registrado en 1916 en una fábrica de Ulverston en Cumbria.
El club más destacado de la época fue, sin duda, el Dick, Kerr's Ladies, fundado en Preston en 1917 por mujeres empleadas en la Dick, Kerr & Co., una compañía dedicada a la fabricación de munición para la guerra. El club, que existió durante 48 años, gozó de un increíble éxito desde que se enfrentaran al Arundel Coulthard Factory en las Navidades de 1917 delante de 10.000 espectadores. Con más de 828 partidos en sus botas, las Dick, Kerr's no tardaron en jugar una serie de partidos internacionales e iniciar una gira por Estados Unidos y Canadá en medio de una ferviente lucha feminista en Gran Bretaña que terminó con el reconocimiento del Parlamento británico el 6 de febrero de 1918 del derecho al voto de las mujeres mayores de 30 años. 

 
La senda abierta por las Dick, Kerr's, que llevaron al fútbol a cotas que el hombre todavía no había alcanzado, propició la conformación de otros clubes y, por supuesto de diferentes trofeos. El más importante de todos fue el Tyne Wear & Tees Alfred Wood Munition Girls Cup, pomposo nombre por el que se conoce a la Munionettes Cup, un torneo lanzado para las mujeres empleadas en las fábricas de munición. La Copa tuvo a las Blyth Spartans como sus primeras ganadoras, un equipo que nunca conoció la derrota tras 30 partidos y que tuvo a Bella Raey como una de sus estrellas.

Pero no todo iba a ser perfecto. El éxito de las Dick, Kerr's Ladies provocó que la Football Association prohibiese el fútbol femenino el 5 de diciembre de 1921. Sobre el papel, las razones de la prohibición se basaban simplemente en que las mujeres no estaban físicamente preparadas para jugar al fútbol. En la práctica, el motivo del veto tenía que ver con la popularidad de las Dick, Kerr's y la inspiración a otros clubes y una incipiente amenaza a lo que se consideraba un juego de hombres. El equipo de Preston, que había logrado reunir a cerca de 53.000 espectadores en Goodison Park y que solía congregar más audiencia que algunos partidos de fútbol masculino, veía como el crecimiento del fútbol jugado por mujeres se paraba en seco. 

 
Ni siquiera la formación de la English Ladies' Football Association Challenge Cup, inmediatamente después al decreto de prohibición, tuvo el impacto deseado. Con un trofeo de plata donado por Len Bridgett, primer presidente de la Asociación, 24 equipos conformaron su primer torneo, que arrancó en la primavera de 1922 y que se llevaron las Stoke Ladies. Pero el daño ya estaba hecho. Los campos que estaban bajo el mando de la FA, y que eran los únicos en los que los equipos femeninos podían congregar a la audiencia que movían en aquella década de 1920, eran territorio vedado. De esta manera, los equipos de mujeres se vieron relegados a campos más pequeños, de menor capacidad y, por supuesto, con menos medios y la exposición necesaria para una buena publicidad. La decadencia estaba servida y el estallido de la Segunda Guerra Mundial, el crecimiento y popularidad del fútbol masculino y la dura posguerra no hicieron sino acrecentarla.

El interés suscitado por el Mundial de 1966 celebrado en Inglaterra, llevó a la formación de la English Women's FA y al levantamiento de la prohibición de la FA en 1971, 50 años después. Probablemente sin ser conscientes del perjuicio que habían causado al deporte femenino gracias al veto, el fútbol se levantó inmediatamente, comenzando en la temporada 1970-71 la denominada Mitre Challenge Trophy, que reunió a 71 equipos, y que hoy se conoce como FA Women's Cup.

Aunque todavía a mucha distancia del fútbol practicado por hombres, el deporte femenino ha logrado levantarse, poco a poco, otra vez. Más de 130 años después de que Mrs. Graham alineara su once de gala para medirse a Inglaterra en Edimburgo, las mujeres siguen calzándose las botas para saltar al césped. Con más o menos acierto dependiendo del país, en Gran Bretaña ha ido estableciéndose poco a poco todo un verdadero sistema alrededor del fútbol femenino, paradójicamente el mismo deporte que fue repudiado cuando alcanzó su cima y no solo se puso a la altura del fútbol jugado por hombres, sino que lo superó.

viernes, 8 de julio de 2016

Lily Parr: una pionera en Preston

Corría el año de 1921 y la FA acababa de prohibir a las mujeres jugar al fútbol en los campos afiliados a la federación. En un comunicado en el que podía leerse: "Habiendo recibido quejas sobre el fútbol jugado por las mujeres, el Consejo se siente impelido a expresar enérgicamente la opinión de que el fútbol no es apropiado para las damas y no se debe animar a éstas a practicarlo", el fútbol femenino y el progreso, sufrían un duro varapalo. 

Era indudable que el fútbol femenino había incrementado su popularidad, en parte gracias a las grandes mujeres de la época, todo un ejemplo de superación y personalidad.
Sin duda, Lily Parr no parecía una jugadora de fútbol. Su estatura (1'80) y también sus hábitos (era una fumadora empedernida) podrían haberla hecho pasar como una mujer más de la época y no tanto como una de las super estrellas del fútbol inglés. 

Parr comenzó en el fútbol a los 14 años, allá por 1919, destacando como una potente jugadora y una artillera letal con el gol en la cabeza. Sus buenas actuaciones sobre el terreno de juego con el St. Helens Ladies hicieron que Alfred Frankland, el entrenador del mayor rival del St. Helens, el Dick, Kerr's Ladies, la convenciese para tenerla en sus filas. 


Lily Parr no daba el perfil de una jugadora de fútbol. Medía 1'80 y era una fumadora empedernida
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El Dick, Kerr's Ladies fue uno de los primeros equipos femeninos que había visto nacer Inglaterra. Fundado durante la Primera Guerra Mundial en Preston por la Dick, Kerr & Co y cuyas mujeres habían entrado en la plantilla de la empresa en 1914 para ayudar a la producción de munición para la Gran Guerra. 
En épocas de baja producción y a pesar de ciertas reticencias, la empresa decidió entretener a sus trabajadores con improvisados partidos de fútbol. 
Las Dick, Kerr's Ladies nacerían después de una victoria frente al conjunto masculino de la fábrica y Alfred Frankland, uno de los patrones, se convertiría en su entrenador. Sería el principio de una exitosa carrera que se extendería hasta 1965. 

Las "Ladies" comenzaron a llenar campos y a hacerse muy conocidas. Mayoritariamente jugaban partidos benéficos que tenían como objetivo recaudar fondos para los heridos de guerra, aunque también concertaban algún que otro amistoso informal. 
Tal era su popularidad que un equipo de Francia viajó a Inglaterra para enfrentarse a ellas, disputando cuatro partidos en los que el equipo inglés recaudó cerca de 3.000 libras para causas benéficas. Los partidos de vuelta se disputaron en Francia, algo que disparó aun más el éxito del equipo. 
A su regreso a Inglaterra estaban más solicitadas que nunca y empezaron a llenar estadios, logrando reunir a 53.000 personas en Goodison Park. 

Las Dick, Kerr's Ladies durante una campaña de recogida de fondos en 1923
El veto a las mujeres por parte de la FA consiguió que disminuyera el dinero recaudado por el equipo. 
Parr había conocido durante su trabajo en Dick, Kerr & Co. a Alice Norris, una de sus grandes amigas y posteriormente compañera de equipo. A ellas se unió Alice Wood, otra trabajadora que había militado en el St. Helen's. Las tres eran excelentes jugadoras , pero Parr destacaba sobre el resto. 


Las Dick,Kerr's Ladies nacieron en el interior de una compañía que apostó por el fútbol para entretener a sus trabajadores. Su carrera comenzó tras vencer al equipo masculino de la fábrica
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Criada en Union Street, en una casa de alquiler de Gerrard's Bridge, en St. Helen, Parr vivió rodeada de siete hermanos que se pasaban el día pateando un balón, por lo que su pasión por el fútbol fue solo cuestión de tiempo.
En su primera temporada en las Dick, Kerr's Ladies anotó 43 goles. En el total de su carrera, que se extendió de 1919 a 1951, marcó 900 tantos
La habían descrito como alta, rápida y poderosa. Una jugadora que era capaz de anotar un gol desde el ángulo más insospechado y una verdadera luchadora. Todo un ejemplo para otras mujeres que habían descubierto el fútbol pero que se toparon con una incomprensible prohibición. 

Para cuando las "Ladies" eran ya un equipo popular, Lily Parr era toda una estrella y como tal había coleccionado unos cuantos enemigos, multiplicados esta vez por mil debido a su doble condición. Mujer y famosa. 
El equipo, comandado por Parr, era una máquina de recaudar fondos, algo que tuvo bastante que ver en la prohibición de la FA. Sus constantes ayudas a sectores como el de los mineros procuró una realidad en el veto de la Federación que tan solo podía leerse históricamente entre líneas: el Dick, Kerr's Ladies había comenzado a tomarse como una herramienta peligrosa al servicio del Movimiento Laborista británico. 


La fama del equipo y de Lily Parr, su principal figura, pronto puso a las jóvenes en el punto de mira. Se las consideró una herramienta peligrosa al servicio de los laboristas
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Durante la prohibición, el equipo se marchó de gira por Estados Unidos, donde Lily Parr fue descrita como "la jugadora más brillante del mundo". A su regreso a Inglaterra, English electric había comprado Dick, Kerr & Co. y despidió a todas sus trabajadoras, Parr incluída. 

Lily jugaría su último partido el 12 de agosto de 1950, con 45 años, donde anotó el gol 900 de su carrera en la victoria 11-1 frente a Escocia.
Para entonces ya trabajaba en un hospital y se había casado con su compañera Mary. Nunca escondió su condición homosexual.

En 1967 enfermó de cáncer y moría en 1978, siete años después de que la FA levantase la prohibicón de 1921. 
En 2002 se convirtió en la única mujer que entró a formar parte del Salón de la Fama del Museo Nacional del Fútbol Inglés. convertida en un icono del fútbol femenino y de los movimientos que luchan por los derechos de los homosexuales.

Entre 2007 y 2009 se celebró el Trofeo Lily Parr en el que participaron equipos del movimiento LGTB de Francia, Inglaterra y Estados Unidos, en homenaje a la gira de las Dick, Kerr's Ladies, que se convirtieron en las Preston Ladies. 
Hoy, en parte gracias a mujeres como Lily Parr, el crecimiento del fútbol femenino en Inglaterra es un hecho, con una Super Liga que cada año gana más adeptos y que se retransmite por televisión.