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martes, 6 de noviembre de 2018

Futbolistas caídos en la Primera Guerra Mundial


Reino Unido, que formó parte de la llamada Triple Entente, declaró la guerra a Alemania el 4 de agosto de 1914, entrando de lleno en un conflicto que se llevaría por delante las vidas de más de nueve millones de combatientes y siete millones de civiles. 

Las bajas no pararon de sucederse tras la primera campaña de reclutamiento lanzada por Lord Kitchener, ministro de guerra, que llegó a reunir a más de 500.000 hombres preparados para la guerra. A los voluntarios no tardaron en unirse deportistas de numerosas disciplinas y, progresivamente tras una agria polémica, un buen número de futbolistas. De esta manera se conformó el denominado Batallón de los Futbolistas o Batallón del Fútbol, aunque muchos de los jugadores se alistaron para combatir desde otros muchos regimientos. 

La amplia lista que sigue incluye exclusivamente a futbolistas que jugaron en Inglaterra y está apoyada en registros oficiales. Es decir, aparecen todos aquellos jugadores que fueron oficialmente dados por muertos y enterrados, los clubes para los que jugaron, la fecha de su muerte y las secciones en las que sirvieron, de las que se incluye una breve reseña para saber exactamente la función que tenían en la guerra. 


Evidentemente, una de las secciones más notorias fue el Regimiento de Middlesex, línea de infantería de la Armada Británica fundada en 1881 y que estuvo en activo hasta 1966. Los Batallones 1º, 2º, 3º y 4º tuvieron mucha importancia en el Frente Occidental y son muy conocidos sus Batallones 17º y 23º, integrados principalmente por futbolistas.
Junto al de Middlesex también encontramos el Regimiento de Staffordshire (infantería), dividido en norte y sur, Mánchester (infantería), que participó en la Batalla del Somme, Wiltshire (infantería), que sirvió en las dos grandes guerras, Leicestershire (infantería), organizado en torno a 1688, Essex (infantería), también activo durante la Segunda Guerra Mundial, y varios Regimientos fronterizos.
La línea de infantería más antigua, organizada en 1658, fue el Regimiento de Liverpool, conocido como el Regimiento del Rey.  
También en infantería se encuentran las siglas HLI, que hacen referencia a la Highland Light Infantry, la línea de infantería ligera de la Armada Británica formada en 1881 y que combatió en Festubert, Neuve Chapelle o la Batalla de Ypres.


Entre los batallones de fusileros, enmarcados en los Royal Fusiliers, activos al menos desde 1685, cabe destacar a los Fusileros de Northumberland. Creados originalmente en 1674 bajo el nombre de 5º Regimiento de Línea, participaron en las dos guerras mundiales y se fusionaron en la década de los 60 con otros regimiento de fusileros como los de Lancashire o Warwickshire para formar el actual Regimiento Real de Fusileros.

Otro de los cuerpos importantes de infantería fue el de los Black Watch, el tercer batallón del Regimiento Real de Escocia, formado en 1881 y que participó en la defensa de Givenchy y en la segunda ofensiva del Somme. 

 
En cuanto a artillería, aparecen las siglas RFA y RGA, que hacen referencia a dos secciones específicas de la Royal Artillery, conocida comúnmente como The Gunners
La RFA sería la Royal Field Artillery, creada en 1899 y cuyo objetivo era el de proveer de artillería a la sección de infantería. La RGA es la Royal Garrison Artillery, creada también en 1899 y que suponía la rama técnica de la Artillería Real, que además de llevar entre manos la profesionalización de muchos tipos de armas durante la Primera Guerra Mundial, se encargaba de las baterías fijas de ametralladoras, la artillería antibuques y otro tipo de armas destinadas a defender las fortificaciones costeras. 


Otra de las siglas que aparece es la de RASC, que se refiere a la Royal Army Service Corps, el cuerpo del ejército británico dedicado al transporte terrestre, costero, las entregas aéreas o la administración de barracones, así como la provisión de materiales que iban de equipamiento militar a gasolina, comida o ropa. 


Para el final he dejado al importantísimo Cuerpo de Ingenieros, los Royal Engineers, a los que habitualmente se hace referencia como Ingenieros Reales o Zapadores. Encargados de proporcionar ingeniería militar y cualquier tipo de apoyo técnico al ejército británico, el cuerpo, compuesto por 15 regimientos, lleva en activo desde 1716. 
Además de su faceta militar, el equipo de fútbol de los Royal Engineers, fundado en 1863 por el Mayor Francis Marindin, fue uno de los pioneros del llamado combination game y participó en la primera edición de la FA Cup en marzo de 1872, torneo que ganaron en 1875 tras tumbar al Old Etonians en el replay.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Las amapolas de los campos de Flandes


Es en estos días de noviembre cuando vemos aparecer en las solapas de la chaquetas británicas unos broches de color rojo en forma de flor. La denominada Poppy Appeal, una flor de papel que simula ser una amapola, convertida desde la década de los años 20 en todo un símbolo del Imperio. Inglaterra y sus tradiciones. Inglaterra y el honor a los muertos.

Anualmente, cada 11 de noviembre, el Reino Unido celebra el Remembrance Day (Día del Recuerdo o Día del Armisticio), popularmente conocido como Poppy Day. Es entonces cuando millones de flores de papel de color rojo se reparten por las calles de Gran Bretaña para conmemorar las 11:00 horas del día 11 del 11º mes de 1918, momento en el que entraba en vigor el armisticio que ponía fin a la Gran Guerra, una masacre que terminó con la vida de más de 10 millones de personas.
La tradición marca que los hombres deberán colocársela en el lado izquiedo del pecho (lugar donde se ponían las medallas) y las mujeres en el derecho. 


El Poppy Day se celebra el 11 de noviembre, día en el que entró en vigor el armisticio que ponía fin a la Gran Guerra y tiene su origen en un poema de un médico canadiense que combatió en Ypres
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Establecido como tradición por el rey Jorge V en 1919, el origen de este símbolo nos lleva a unos versos de John McCrae, teniente coronel médico que se vio obligado a luchar en el frente en la batalla de Ypres, una de las ofensivas más sangrientas de la Primera Guerra Mundial que se llevó la vida de 850.000 personas, 325.000 de ellas soldados británicos.
A McCrae le afectó sobremanera la muerte de su amigo, el teniente Alexis Helmer, en la batalla de 1915, escribiendo entonces In Flanders Fields, uno de los poemas más populares de la guerra:
               In Flander fields
               the poppies blow between the crosses
               row on row,
               that mark our place;
               and in the sky the larks,
               still bravely singing,
               fly scarce heard amid
               the guns below.

El poema de McCrae llevó a Moina Michael, humanista y profesora en la Universidad de Georgia, a escribir el poema We Shall Keep the Faith y a empezar a portar una amapola roja en el aniversario. Aquel gesto pronto evolucionó al reparto de amapolas de papel a cambio de donativos para diversas instituciones. Desde entonces, todos los estados de la sociedad británica no faltan a su cita con las amapolas, siguiendo una tradición de la que no se libra ni la mismísima Isabel II. Tampoco el fútbol, teniendo en cuenta que muchos equipos sufrieron bajas durante la Primera Guerra Mundial. 

REBELIÓN CONTRA LOS SÍMBOLOS
Donde hay una tradición por regla general siempre hay alguien dispuesto a cuestionarla o a saltársela, inmerso en eso que denominamos principios.
El White Poppy, nacido en oposición al rojo predominante, surge como una clara propuesta contra un armisticio que, aún poniendo fin a la Gran Guerra, no dejaba lo suficientemente claras las condiciones para evitar un nuevo enfrentamiento.

Las flores blancas fueron vendidas por primera vez en 1933 por la Cooperativa de Mujeres, tomando parte en su distribución un año después la PPU (Peace Pledge Union), una organización pacifista no gubernamental.
Ya en 1926, el movimiento No More War había promovido la idea de añadir el lema "No más guerra" en las flores rojas, petición que fue rechazada y que llevó a que la asociación distribuyese sus propias flores. Fueron tildados de anti patriotas e incluso llegaron a perder sus puestos de trabajo por llevarlas. 


El White Poppy nace como propuesta contra un armisticio cuyas condiciones no aseguraban que no fuese a producirse una nueva guerra
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Pero si hay una historia de rebelión contra un símbolo que ha trascendido en los últimos años es la del jugador James McClean.
Nacido en Creggan, un barrio a las afueras de Derry, McClean ya se había visto inmerso en el centro de la polémica al compartir sus gustos musicales vía twitter. Concretamente la canción The Broad Black Brimmer, del grupo folk nacionalista The Wolfe Tones, que narra la historia de un niño cuyo padre muere luchando a favor de la causa del IRA.

En 2013, James McClean, entonces en el Wigan Athletic, se  negó a lucir la amapola en su camiseta. No era la primera vez. El 10 de noviembre de 2012 rechazó jugar con la flor pegada al pecho cuando lucía los colores del Sunderland, que se enfrentaba aquel día al Everton. Al terminar el partido, subastó su camiseta para recaudar fondos para los enfermos de cáncer de un hospital de Dublín.
El jugador aseguró que nunca portaría la amapola.

McClean durante el partido con el Wigan en el que no lució la amapola en su camiseta




McClean comenzó a recibir numerosas críticas de la sociedad británica y de seguidores unionistas. También amenazas de muerte. El periódico republicano An Phoblacht, próximo al Sinn Féin, recibió llamadas a su redacción deseando la muerte a tiros del futbolista.

El jugador norirlandés creció en el seno de una comunidad católica, escenario de numerosos y violentos conflictos durante las décadas de los 60 y 70. De entre todos los Troubles (nombre que recibe el conflicto en Irlanda del Norte), uno fue el que marcó especialmente a los habitantes del lugar. 

Unos disturbios entre habitantes del barrio católico y la policía del Úlster terminaron con la proclamación del Costless Derry, una especie de área autónoma bajo el mando de nacionalistas irlandeses. El caos definitivo en el barrio llegaría ya en 1971 con la imposición del denominado Internment, la ley que permitía el encarcelamiento sin juicio de los sospechosos de pertenecer al IRA y que daría lugar a historias como la narrada por Jim Sheridan en la película En el nombre del padre, basada en los casos reales de los Cuatro de Guildford y los Siete de Maguire.

Debido a que la situación se había agravado, la Asociación por los derechos civiles de Irlanda del Norte (NICRA), convocó una manifestación pacífica contra el Internment, llegando a un acuerdo con el IRA para que cesara todo tipo de actividades durante el día de la celebración de la marcha. Pero nada salió como se esperaba.
Una sección del regimiento de paracaidistas del Ejército británico era enviada a Costless Derry para convertirse en protagonista de un suceso nefasto. La algazara de un grupo de jóvenes llevó a la intervención militar y, progresivamente, lo que se intentó calmar con agua y bolas de goma, terminó en una matanza cuando los soldados apuntaron con armas de fuego hacia los manifestantes. Alegarían después que se vieron atacados por francotiradores situados en los tejados de la barriada.
Catorce personas fallecían en las calles de Derry aquel día, en un jornada que pasó a la historia como el Domingo Sangriento, aquel al que diez años más tarde cantaban U2 en Sunday Bloody Sunday


Catorce personas fallecieron en el denominado Domingo Sangriento de 1972, uno de los días más negros de la historia reciente de Irlanda
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Como tantos otros, James McClean no vivió el suceso en sus propias carnes, pero mantiene en la memoria las historias sobre uno de los días más negros de la historia de Irlanda, lo que a la larga le hizo tomar conciencia y rechazar colgarse la amapola en el pecho. 
Para un chaval como McClean no es lógico ni moral mostrar respeto y honor al mismo Ejército Britanico que aniquiló a sus vecinos aquel Domingo Sangriento. Así lo explicaba en una carta remitida a los aficionados y a David Whelan, presidente del Wigan: "Para la gente del norte de Irlanda como yo, y sobre todo para los de Derry, la escena de la masacre del Domingo Sangriento de 1972 está también relacionada con el símbolo de la amapola y tiene un significado muy diferente [...]. cuando uno proviene de Creggan o de la mayoría de los lugares de Derry, todas las personas viven a la sombra de uno de los días más oscuros de Irlanda [...]. Para mí llevar la amapola sería más una falta de respeto para la gente inocente que perdió su vida".

Hoy, el Poppy Day sigue siendo una cita ineludible dentro del calendario británico y su uso se ha hecho extensible. De recordar aquel día del armisticio, a rendir homenaje a todos los soldados caídos en otros conflictos desde 1945. 
Esas curiosas amapolas rojas han terminado por convertirse en una imposición, en una cuestión de Estado. Un modus operandi tradicional con el homenaje por bandera que no admite contestaciones. "Estoy muy orgulloso de mis raíces", declaró McClean. "En la vida debes defender aquello en lo que crees". 
Las vemos en estos días de noviembre. Esas flores rojas de papel colgadas del pecho fueron una vez reales en los campos de Flandes y fueron testigo de la crueldad humana.